Salimos de buena mañana con destino a Parga, en la Grecia continental. Roberto quisiera desembarcarse un día antes, ya que un amigo suyo viene a tocar en un concierto en Atenas y como es lógico le gustaría asistir a él y estar juntos, por eso desde el continente le será mas fácil. Por otro lado Flavia tiene un gran interés en visitar Meteora y dado que es la única tripulante que me queda para llegar a Corfú, si el puerto reúne condiciones de seguridad para dejar el barco allí dos días, nos iremos de excursión. Hay contradicciones entre el Pilot y la carta electrónica, esperaremos a ver que es lo que nos encontramos. Roberto permanecería al menos un día embarcado, así que lo que se dice ¡abandonado! solo estaría nada mas que un día.
Parga está situada en la región del Épiro (Pirro fue su rey mas famoso, que dio su nombre a aquél tipo de victoria que al final se convierte en una derrota) un paisaje de árboles frutales en el que se sitúan casas llenas de flores. Una fortaleza veneciana posteriormente turca, inglesa y francesa, testimonian la importancia estratégica del puerto.
La bruma mañanera envuelve como un celaje las montañas, poco a poco la entrada a la bahía se va perfilando.
Entramos en el puerto pequeño pegado a la playa, entramos dentro, pero hay numerosos barcos hundidos y los buenos sitios ya están ocupados, así que nos decidimos por fondear afuera y tirar cabos a tierra para fijar el barco, subiremos y bajaremos con el dingui.
Nos vamos a la ciudad que por cierto es muy bonita y turística, allí alquilamos un coche para dia y medio por 60 euros y un hotel en Meteora por 48 euros incluyendo desayuno. Roberto saca billete para el autobús a Atenas por 40 euros.
Volvemos todos al barco para comer juntos. Nosotros nos iremos por la tarde y volveremos mañana por la noche y Roberto se marchará mañana por la mañana.
De este modo terminará parcialmente la fase de LA IDA, llegaré a Corfú con un solo tripulante de los cuatro que inicialmente estaban previstos y que por uno u otra razón se han ido quedando por el camino.
Ayer por la tarde me di una caminata para ver el puente y el modo de apertura. Al parecer se abre a cada hora. Como llegué con tiempo, quise visitar el fuerte de Santa Maura, que daba protección al canal, pero solo abre por las mañanas. Así que hice tiempo hasta que por fin se abrió, para mi sorpresa solamente se levanta una sección, que me pareció muy estrecha, mas si hace viento. Un velero pasó como un camello por el ojo de una aguja, supongo que desde el mar se verá algo mas amplia, pero la impresión desde tierra no pudo ser mas angustiosa.
Luego me vine dando un paseo hasta el barco, saludé a un valenciano tripulante de un barco de bandera española, que al parecer viene con mucha frecuencia. Mi tripulación todavía no ha vuelto de internet, cargo agua y preparo el barco para estar cuatro días sin tocar puerto. Esta noche la pasaremos en la entrada del canal, cerca de la marina donde hay un área para fondear, pagar 70 euros por noche nos parece bastante caro, aunque de vez en cuando sea necesario entrar en una marina para reponer agua y tener electricidad para cargar aparatos.
Fondeamos tranquilamente como otros muchísimos barcos, disfrutamos del gin tonic vespertino o al menos eso parecía, unos golpes en el casco anuncian la visita de la policía portuaria en una lancha que nos indica que no podemos fondear y que debemos ir al puerto, como somos muchos barcos fondeados que presumiblementge deberán buscar acomodo en el muelle, me apresuro para buscar un sitio adecuado, tiramos el ancla de popa y nos amarramos en el puerto. Pasado el tiempo me doy cuenta que somos el único barco que ha dejado el fondeadero, el resto ha hecho caso omiso y se han quedado donde estaban. Espero que les pongan una multa ¡es mentira, pero así me conforto por haberles hecho caso!
Por la mañana nos levantamos con tiempo y recogemos el ancla de popa, vamos hacia el canal, esperamos a que se abra y como tienen preferencia los que vienen del N. espero otro poco mas por si viene alguno de allí, como no lo hay acelero y cruzo los dedos, realmente debe tener unos 8 metros de ancho, pero la sensación de acertar en su mitad no es agradable, por lo menos la primera vez. A la salida del puente hay una bonita perspectiva del fuerte.
Ponemos rumbo hacia las islas de Antipaxi y Paxi, que al parecer son hermosísimas.
Mar llana, un pelín de viento para ir de ceñida rabiosa, solecito, navegación ideal.
A estas islas volveré la semana próxima, entonces las recorreré con mas calma y será cuando las describa.
Algunas playas parecen preciosas, aunque en los fondeaderos hay montones de barcos que les quitan encanto, buscaremos otras menos frecuentadas.
Llegamos a Paxi, al puerto de Gaios de echamos el ancla de popa y nos quedamos perfectos.
Damos una vueltecita por las calles que dan al puerto, son reflejo de lo que en su día fue un puerto de pescadores reconvertido en centro turístico, donde los niños velan sus primeras armas de comerciantes.
Aprovecho que pasa un camioncito para repostar el barco en total 287 litros, que si sumamos los 50 de Ústica y los 50 de las petacas suman 387 litros desde Ibiza.
Después nos vamos a la islita de enfrente y subimos hasta el fuerte de Agios Nikolaos (San Nicolás) desde donde hay bonitas vistas del puerto, incluyendo algunas cabras curiosas.
Un detalle importante en toda la isla hay internet WIFI gratis, así que hoy subiremos la crónica desde el mismo barco.
FLAVIA
Ayer, me fui a caminar. La idea era hacerlo por la calle principal, pero me ganaron las callecitas laterales. Me encanta la cantidad de plantas que ponen en sus balcones, patios, o a los costados de la puerta principal.
A mi regreso me dí una ducha, y partimos a fondear a otro sitio.
No hay mal que por bien no venga. Apenas cruzando la calle, en una plazoleta pudimos conectarnos a internet. Me resultó muy divertida la escena.
Ahora estamos navegando hacia las islas que mencionó Marcelino antes.
Antes de terminar, quiero decir que no quise pasar por soberbia con mis escritos anteriores. Cuando hablé de mis “accidentes” lo hice con tono jocoso. Mis amigas/os saben que soy catrasca, o sea que siempre algo me pasa por distraída. Con respecto a lo que cociné, tampoco quise darme de gran chef, sino contar lo que preparé simplemente. Los demás comentarios también fueron hechos con buena onda.
Para algunos mis escritos son escasos. Es muy raro esto del blog. No sabés qué escribir, y además, en mi caso, no quiero ser pesada o repetitiva. Pongo lo que voy sintiendo. Aunque, como dije en otra parte, es difícil encontrar las palabras exactas.
Se está acercando el final de la etapa de navegación. Pronto comenzará mi etapa de turista por tierra. Me quedaré unos días más conociendo las islas desde otro lugar.
Los que vienen, les deseo una buena estadía, que disfruten del mar, de estas tierras griegas, y de las que vendrán. Ha sido un viaje de conocimiento externo e interno. El mar, las horas de navegación te ponen al desnudo contigo, y en ciertos momentos, con los otros. Suelo griego, tierra de reflexiones.
Bueno gente, no se asusten, no me pondré a filosofar. No sea que me mal entiendan.
Ayer salimos a cenar, encontramos una taberna donde cenamos estupendamente a la griega y por 50 €. Dimos un paseo por la ciudad, que estaba animadísima y luego tomamos una copa en una terraza junto al mar.
La marina donde estamos es enorme y cercana a la ciudad, es un sitio muy bueno si uno quiere dejar el barco en Grecia y volver en avión; consta de varias áreas –incluso en alguna de ellas se puede fondear, muchas de ellas están destinadas a barcos de charter.
La ciudad fue destruida por un terremoto, al que solo sobrevivieron algunas pequeñas iglesias y un número muy reducido de casas tradicionales porticadas.
Tiene un canal donde amarran pequeñas barcas de pescadores, perfectamente cuidadas y pintadas.
Ofra se va a tratar de encontrar una comunicación con Londres y nosotros nos quedamos haciendo cada uno nuestros deberes:
Roberto pasando todas las fotos a CD,s
Flavia limpiando el barco
Yo envasando al vacío la mojama.
Cuando llega, me voy a dar un paseo por la ciudad y hacer las fotos que no hice anoche.
Todo tiene un aspecto tan diferente, las terrazas de las cafeterías hoy están vacías, menos gente y de otro tipo, es frecuente encontrarse con viejas mujeres vestidas al modo tradicional, todo de negro, con medias e incluso toquilla.
FLAVIA
Creo que he sido la más accidentada en este viaje. Primero una quemadura en el brazo izquierdo, que recién comienza a cicatrizar. Luego pisé un erizo, tres agujas en mi talón. Eso que tenía las patas de rana puestas. Ya falta poco para terminar mi parte, espero que nada más me suceda, a nivel accidentes. A nivel anímico, sí ha sucedido algo. Ofra ha partido. Su padre no está bien. Se fue a Londres. Ya la estamos extrañando. Es un duende picarón, “Campanilla”.
Estamos en la capital de Lefkada. Me gusta. Se respira aire griego verdadero. Sivota, no es que no me haya gustado, pero el sitio, es bastante artificial. Una bahía construida para albergar barcos de alquiler, le falta magia, espíritu griego. Tiene una onda guiri inglesa, más que griega. Alucinante Assos. En fin, cada cual con su gusto, ¿no? Estamos en la Marina, yo me quedé escribiendo, los demás durmiendo siesta, hasta recién, que ha entrado un barco a motor, y nos rozó por babor. Hete aquí que salí raudamente a ver qué sucedió. Buena vigilante. Vino Marcelino al toque, él se encargó de verificar si hubo daño. Creo que no, ya que, se fue a dormir de nuevo.
Les cuento que el capitán preparó un almuerzo muy rico, a base de verduras, setas, y sobras. Roberto un pantumaca muy sabroso (espero haberlo escrito bien, no puedo consultarle a nadie, me matan si los despierto, jajaja) Y yo, unas frutas con canela y brandy. Fue un almuerzo cooperativo. Lástima que no fue cooperativo el lavado de platos. Ya se deben imaginar quién lo hizo.
A la tarde iré a pasear por el pueblo, mejor dicho por la calle principal, me gustó mucho y me quedé con ganas de hacer una caminata más tranquila. Luego iré a internet. Ya sé, lo que deben pensar, en un lugar tan hermoso irme a internet. Me muero de ganas de saber el resultado de las elecciones de ayer en mi país. El que más tiempo pasa en internet es Roberto bajando el blog. Menuda tarea. Gracias a él, nos leen y disfrutan de las bellas fotos del capitán. Hablando de fotos. Ni Ofra, ni yo, hemos tomado muchas. Pasa que Marcelino es un genio con la cámara, así que San Roberto nos ha cargado las fotos en nuestros respectivos pendrive.
Creo que me está dando sueño a mí también. Me voy a tirar en cubierta un rato.
Amarramos perfectamente, repostamos agua y le damos un fregado al barco.
Se impone un gin tonic antes de ir a la ciudad.
Llamo a mi mujer para decirle donde estoy, resulta que hoy, precisamente hoy es nuestro aniversario de boda, nada menos que 35 años, deben ser por lo menos de jade o de coral.
FLAVIA
¡Buen Día!!!!!!!!!!!
Desde que llegamos a las islas griegas, he dormido poco. Siento que si duermo, las disfruto menos. Es alucinante todo. En el momento de ver el primer acantilado griego, mi sensación fue diferente. Me encantaría poder escribir como los grandes poetas, pero me salen estas palabras simples.
Antes de ayer estuvimos en Assos, hasta ahora el sitio más vibrante. Es un pequeño pueblo, no por eso deja de ser encantador. Apenas llegamos me quedé con la boca abierta, y el corazón latiendo a mil.
A la noche quise ir a la orilla, pero no tuve apoyo de nadie. Estaban cansados. No sé, mejor dicho, no sabía remar. Entonces me quedé en la cubierta hasta que el frío, la humedad de la madrugada me ganaron. Al día siguiente me levanté bien temprano me zambullí en el mar, nadé un buen rato; y después, le pedí al capitán si me podía enseñar a remar. No digan nada, ya sé, es una pavada. Él desde el barco me dio algunas indicaciones, y: ¡Voilà! No dejé de remar desde ese momento.
Ayer los llevé a la orilla yo. Luego, por la noche, fuimos tomar algo los tres, el capitán, quiso quedarse; creo que quiso estar tranquilo, descansar algo de nosotros, y escuchar su música. Cuando regresamos, pedí un relevo; estaba muy cansada. Ayer, después de llegar, de ir a dar una vuelta por el pueblo, de tomar sol, de remar, de agitar un poco mis neuronas; me puse a cocinar. Me agarró el síndrome culinario. Hice peras al vino, guacamole, una especie de turrón de almendras, almendras saladas, maníes salados. Las peras descansan en la heladera, hoy las comeremos al mediodía, calculo, con crema. El turrón cuando se levante el resto veré cómo ha quedado (tiene muy buena pinta). Lo demás yace en el estómago de cada uno, aunque, algo de guacamole, queda
Bueno gente, me voy despidiendo. Un sol maravilloso ha venido a visitarme.
Hoy hace un mes que se embarcó la primera tripulación, de la que solo se mantiene Roberto. Cuatro países y un rosario de islas a nuestras espaldas y todavía lo que nos queda. Pido que la fortuna nos siga acompañando como hasta ahora.
Amanece en la abrigada bahía donde el barco no se ha movido en toda la noche. Hoy convocaré una reunión con la tripulación para decidir que quieren hacer los días que nos quedan hasta el 4 de julio, ya que no hay ningún plan determinado y prefiero que cada uno se pronuncie sobre lo que le gustaría hacer. De momento duermen así que les dejaré que se despierten por si mismos.
Se oye el rebuzno de un burro y el kikiriki de un gallo. Son sonidos que hace tiempo no oía, parecen pertenecer a otro tiempo.
A las 11,30 con un día soleado y tranquilo levantamos el ancla y empezamos la corta singladura que nos llevará por la isla del naviero griego Aristóteles Onassis, famoso por su riqueza y por haberse casado con la viuda del presidente Kennedy.
Numerosos veleros en el horizonte, este es un mar para navegar a vela, con islas siempre presentes.
Una tenue brisa nos permite sacar la génova, mientras el motor enfría la nevera y nos permitirá tener hielos para el gin-tonic de la tarde.
Fondeamos en un sitio precioso y nos dedicamos a bucear.
Hoy es domingo por tanto numerosos barcos locales salen a “pasear”
Recibimos la mala noticia que el padre de Ofra está ingresado en el hospital con un infarto. Cambiamos los planes y nos vamos en dirección a la marina de Lefkas, ponemos proa al canal dragado que da acceso. Todos está ahora supeditado a llegar allí cuanto antes y que pueda sacar un billete para Londres.
Últimas noticias, parece que no es tan grave, de todos modos, está decidida a irse.
Embocamos el largo canal que da acceso a la marina y permite luego salir al norte. Varios fuertes testimonian la importancia estratégica que debió tener. Seguimos las boyas y llegamos a la marina