Marina Smir, Marruecos.

Date and time: 
Sunday, 17 May, 2009 - 21:40

Location

35° 45' 14.472" N, 5° 20' 26.6244" W
Crossing: 
Marina Smir - Ibiza
Crossing: 
Marruecos - Grecia
Photos
Ferry Algeciras
Ferry Algeciras
Ferry Algeciras
Ferry Algeciras
Ferry Algeciras
Realmente según el reloj de la bitácora son las 21,40, en Marruecos van dos horas retrasados (ellos tienen razón, lo raro es lo nuestro). Pero para mi ha sido un largo día. Sentado con un gin-tonic a la mano (con limón, hielo y vaso de cristal) miro el reducido espacio que me rodea y que será mi habitat por cuatro meses, como diría mi madre “sarna con gusto no pica”. Lo peor es que los próximos diez días estaré solo. Aunque confío en tener tanto trabajo que caeré rendido. He puesto un CD de flauta travesera del s.XVIII, ese barroco italiano que tanto me gusta, me pongo al teclado para hacer mis deberes, cierro los ojos y evoco mi día. Salí de Toledo a las 9,30, dejé mi casa, la meseta., Según dicen un pueblo toledano llamado Pelahustán es el punto peninsular mas alejado de cualquier mar, puediera ser cierto. Tomé el camino de Consuegra con sus molinos en el cerro Calderico, poco tráfico, mi viejo Hiunday Sonata, galopa alegremente, como no tiene antena tengo que cambiar de radio frecuentemente, pero voy ensimismado en mis pensamientos y a veces me descubro oyendo un festival de ruidos. Paso Despeñaperros, cambia el paisaje, el olivo se hace omnipresente, cruzo el Guadalquivir, diviso Sierra Nevada, hoy termina la temporada de esquí, prosigo hasta Málaga allí veo el mar, ¡Talassa Talassa! Grito como los hombres de Jenofonte, al terminar su Annabasis. Llego a Algeciras (Al Jazira) puedo sacar el billete del ferry y aún me queda tiempo para dar un paseo por su casco viejo y sentarme a la sombra para tomar una caña, unos boquerones rellenos y una tapa de rabo de toro, presumo que pasará mucho tiempo hasta que lo cate de nuevo. Vuelvo al puerto, lleno de ferrys que van a Ceuta o Tánger embarco y me voy a la cubierta para ver la maniobra de zarpar, siempre me asombra la docilidad de esos monstruos, aceleran las turbinas y el chorro de agua pulverizada, lo inunda todo, al fondo Gibraltar Hace un vientecillo de poniente que ya me gustaría coger dentro de diez días. Llegamos a Ceuta, pasando por las esculturas de Hércules tirando las columnas que marcaban el “Non Plus Ultra” a partir de ellas. Se divisa el monte Hacho (una de las columnas, la otra era el peñón de Gibraltar) con sus fortalezas militares que atestiguan el contencioso siempre latente, aunque Ceuta era de la corona de España antes que Granada. Todo está cerrado, tendré que volver otro día para comprar alcohol, jamón y otras delicias porcinas. Pongo gasolina 30 céntimos mas barata, llego a la frontera y paso sin dilaciones, bien es verdad que no había nadie y la aduanera que me atiende me dice que tengo una moto marca RAW PRAWN que no ha salido de Marruecos, le contesto que es un barco y se aclara la mujer. Llego a Smir, allí está el barquito meciéndose al compás del viento. Sucio de cagadas de gaviotas y polvo, pero perfecto por lo demás. Por dentro está seco, aunque oliendo a cerrado. Abro escotillas, bajo todo lo que traigo y empiezo a ordenar algo. Arranco el motor y el generador, todo bien. Me voy a M’Diq, para poner unos correos diciendo que todo está en orden y comprar algo, pensaba cenar allí, pero hay tanta gente que decido volver a mi “casa”. Los domingos salen todas las familias, miles de niños pululan por todas partes, a este paso el mundo será musulmán en unas cuantas generaciones. He abierto una lata de hojas de parra rellenas de arroz, que vinieron de Grecia, con una ensalada de tomate y esa cebolla morada tan deliciosa, una cervecita y algo de fruta. Ahora falta saber que pasará mañana, a pesar de tenerlo avisado en el astillero, aquí nunca se sabe, eso si, jamás te dicen que no, esa palabra no existe. El día ha terminado, la aventura ha comenzado, como decía Mao en vísperas de la Gran Marcha, siempre se empieza con un pequeño paso. Me vence el sueño.