Cuaderno de Bitácora Sailoog es el complemento perfecto para tu Bitácora Web Sailoog. Anota en este cuaderno en papel los datos de tus travesías y pásalos luego a tu Blog.
Al amanecer embarcamos el primer atún, bien es verdad que es pequeñito (no pasará de 4 Kg.) pero es el comienzo, esperemos que los siguientes sean más grandes, al menos como el que se nos escapó. No hay ni que dispararle con el fusil, una vez a bordo Ofra lo mata a base de media botella de ouzo, ya que, según sus conocimientos, es la manera más rápida de acabar con sus sufrimientos. Hay un tufo a alcohol en todo el barco y el pobre pescado parece que viniera de una juerga nocturna. Roberto posa ufano para acreditar que se puede pescar, que no es una quimera.
Poco después avistamos una enorme tortuga que, plácidamente, nos ve pasar, como a otros muchos barcos en su dilatada vida.
¡Qué actividad mañanera! Unas pequeñas medusas, dotadas de una velita se dejan llevar allá donde las lleve el viento.
Llega la hora de la cervecita y la verdad es que las chicas se esmeran, ustedes pueden juzgar si exagero. Uno apura hasta el último palito.
Siguen apareciendo tortugas, nunca había visto tal concentración, me alegro que se recuperen y de este modo controlen la abundancia de medusas. Ofra cree que es la misma y navegamos en círculo por eso la vemos tantas veces. Yo puedo asegurar que aunque se parecen todas son distintas.
A 100 millas de Carloforte un pájaro de tierra se viene a posar en lo alto del palo, ¿de dónde vendría? Le hemos servido de apoyo para descansar en su viaje a algún sitio que él debe conocer.
Ponemos el toldo de fondeo para comer, antes nos damos un baño, ya que hace un buen sol y calor, a su sombra podemos disfrutar de una comilona.
Todo bien, excepto los atunes, que no nos hacen ni caso, incluso el viento empieza a colaborar en el avance, nos quedan 12 horas… justo para el desayuno en puerto.
Después la argentina aplica sus conocimientos de reflexología para dejarnos medio groguis.
La tarde transcurre plácida, vemos otra tortuga que tiene enganchado un plástico en sus patas traseras, no nos animamos a intentar ayudarla a desembarazarse de él.
Vemos algunas estelas de aviones nos muestran que no estamos solos en este mundo, ya que no hemos divisado ningún barco en todo el día y eso que algunos se empeñan con el catalejo de gran alcance en descubrirlos.
Noche sin luna, sin nubes y un montón de estrellas que te dejan pasmado en su contemplación. Cuando al fin se decide por aparecer, es una pelota naranja que surge del horizonte.