Cuaderno de Bitácora Sailoog es el complemento perfecto para tu Bitácora Web Sailoog. Anota en este cuaderno en papel los datos de tus travesías y pásalos luego a tu Blog.
Al amanecer embocamos el estrecho, dejando a un lado Scilla y al otro Caribdis, con todas sus simbologías y mitos, fuerte corriente en contra, mar plano.
A las 7 de la mañana llegamos a Reggio di Calabria. Nos amarramos donde nos indica el de la gasolinera y… a dormir.
Poco nos dura el sueño, vienen los de la GUARDIA COSTIERA para decirnos que a las 12 viene un barco grande donde estamos y que debemos movernos, menos mal que el puerto es enorme y hay muchos sitios. Aparece Saverio, que es un taxista y “hombreparatodo” que figura en el PILOT, nos trae de regalo unos cruasants y nos dice donde hay que amarrar, aunque “io non he deto niente” como ya estamos todos despiertos nos movemos a donde nos dice.
Allí su omnipresencia llega a sernos un poco opresiva, yo decido tratar de visitar el museo, otros dormir. Desayunamos por tercera vez a las 10 de la mañana, yo opto por unas huevas de atún “casi”secas y unas tostadas con sobrasada y una cerveza.
Ofra y Roberto se quedan durmiendo en el barco, Flavia y yo acompañados del inefable Saverio, nos vamos al Museo con intención de ver a los famosos GUERREROS, pero a pesar que la guía Michelin dice que solo cierran el primer y el tercer lunes de cada mes, han decidido que lo sean todos, tendremos que retrasar la salida de mañana para poder contemplar el motivo principal de recalar aquí. Seguimos deambulando por la ciudad, que en el terremoto de 1908 casi fue destruida. Pasamos por el castillo aragonés, la catedral y el paseo llamado “Lungomare”, cuando llegamos todavía están dormidos, ahora es nuestro turno. Cuando nos despertamos ellos ya se han ido a por una pizza, se ve que vamos con horarios cambiados.
Por supuesto Saverio nos ha encalomado un queso parmeggiano de su factura.
Por la tarde vagueamos tumbados o hacemos la colada.
FLAVIA
Cuando regresamos en el barco, Ofra le ofreció almendras a un párroco. Increíble la onda del hombre. Nos hizo pasar un momento muy agradable. Cada vez que Ofra le ofrecía una almendra y amagaba con no dársela, él las bendecía. Ofra le dijo que es judía, y su cara sonrió, y se puso hablarle de la Santísima Trinidad. Un poco Roberto, y otro poco yo, hicimos de traductores para ambos.
Un párroco con mucha actividad, ya que se desenvuelve en todas las islas. Si hay mal tiempo, en helicóptero se moviliza.
Todo lo que les conté, imagínenlo recostado, y hablando sobre una tarima que había en el medio. Nosotras a su lado.
El broche final, fue el número de Dios. Sacó su móvil, y nos mostró la línea directa con el cielo.
No damos más de cansancio. Cada vez que queremos dormir alguien nos viene a ofrecer algo. Fue una noche muy movida.
Ok, finito por el momento.
Besos a mis amigas/os. Saludos a los que lean el blog.