Lefkada 4
Ayer salimos a cenar, encontramos una taberna donde cenamos estupendamente a la griega y por 50 €. Dimos un paseo por la ciudad, que estaba animadísima y luego tomamos una copa en una terraza junto al mar.
La marina donde estamos es enorme y cercana a la ciudad, es un sitio muy bueno si uno quiere dejar el barco en Grecia y volver en avión; consta de varias áreas –incluso en alguna de ellas se puede fondear, muchas de ellas están destinadas a barcos de charter.
La ciudad fue destruida por un terremoto, al que solo sobrevivieron algunas pequeñas iglesias y un número muy reducido de casas tradicionales porticadas.
Tiene un canal donde amarran pequeñas barcas de pescadores, perfectamente cuidadas y pintadas.
Ofra se va a tratar de encontrar una comunicación con Londres y nosotros nos quedamos haciendo cada uno nuestros deberes:
Roberto pasando todas las fotos a CD,s
Flavia limpiando el barco
Yo envasando al vacío la mojama.
Cuando llega, me voy a dar un paseo por la ciudad y hacer las fotos que no hice anoche.
Todo tiene un aspecto tan diferente, las terrazas de las cafeterías hoy están vacías, menos gente y de otro tipo, es frecuente encontrarse con viejas mujeres vestidas al modo tradicional, todo de negro, con medias e incluso toquilla.
FLAVIA
Creo que he sido la más accidentada en este viaje. Primero una quemadura en el brazo izquierdo, que recién comienza a cicatrizar. Luego pisé un erizo, tres agujas en mi talón. Eso que tenía las patas de rana puestas. Ya falta poco para terminar mi parte, espero que nada más me suceda, a nivel accidentes. A nivel anímico, sí ha sucedido algo. Ofra ha partido. Su padre no está bien. Se fue a Londres. Ya la estamos extrañando. Es un duende picarón, “Campanilla”.
Estamos en la capital de Lefkada. Me gusta. Se respira aire griego verdadero. Sivota, no es que no me haya gustado, pero el sitio, es bastante artificial. Una bahía construida para albergar barcos de alquiler, le falta magia, espíritu griego. Tiene una onda guiri inglesa, más que griega. Alucinante Assos. En fin, cada cual con su gusto, ¿no? Estamos en la Marina, yo me quedé escribiendo, los demás durmiendo siesta, hasta recién, que ha entrado un barco a motor, y nos rozó por babor. Hete aquí que salí raudamente a ver qué sucedió. Buena vigilante. Vino Marcelino al toque, él se encargó de verificar si hubo daño. Creo que no, ya que, se fue a dormir de nuevo.
Les cuento que el capitán preparó un almuerzo muy rico, a base de verduras, setas, y sobras. Roberto un pantumaca muy sabroso (espero haberlo escrito bien, no puedo consultarle a nadie, me matan si los despierto, jajaja) Y yo, unas frutas con canela y brandy. Fue un almuerzo cooperativo. Lástima que no fue cooperativo el lavado de platos. Ya se deben imaginar quién lo hizo.
A la tarde iré a pasear por el pueblo, mejor dicho por la calle principal, me gustó mucho y me quedé con ganas de hacer una caminata más tranquila. Luego iré a internet. Ya sé, lo que deben pensar, en un lugar tan hermoso irme a internet. Me muero de ganas de saber el resultado de las elecciones de ayer en mi país. El que más tiempo pasa en internet es Roberto bajando el blog. Menuda tarea. Gracias a él, nos leen y disfrutan de las bellas fotos del capitán. Hablando de fotos. Ni Ofra, ni yo, hemos tomado muchas. Pasa que Marcelino es un genio con la cámara, así que San Roberto nos ha cargado las fotos en nuestros respectivos pendrive.
Creo que me está dando sueño a mí también. Me voy a tirar en cubierta un rato.
Besos a mis amigas/os. Saludos a los que me leen.