Levamos el ancla a las 4 de la mañana, queremos aprovechar el día para navegar hasta Stromboli y poder allí bajar a tierra.
Vemos amanecer con las islas recortándose en el horizonte. Especialmente Stromboli que aventa su humo permanente, señal inequívoca de su actividad constante.
¡Qué mejor regalo para mi cumpleaños! Del mismo modo que los últimos años lo he celebrado navegando, ruego a los dioses que me permitan seguir haciéndolo algunos años más, ahora a bordo del RAW PRAWN.
Todos se van a dormir, yo no puedo quitar mis ojos de ese penacho de humo de sombría belleza que corona los 924 metros de altura, ver como se va agrandando esa isla de aspecto salvaje sobre la que tanto se ha escrito y que incluso da nombre a un tipo de volcanes y que como un faro inextinguible lleva iluminando las noches de los navegantes; impresionando a todos los que lo vemos, menos a sus vecinos que se han acostumbrado a su carácter fogoso.
FLAVIA.- Nosotros, o sea el resto de la tripulación. Nos quedamos un tiempo más, en cubierta. Pero, cuán moscas, fuimos cayendo de a uno. Algunos dormimos más, otros menos. Todos disfrutamos a nuestra manera. Ayer la tripulación se quedó hasta tarde en cubierta conversando, riendo. El capitán, único responsable, se fue temprano a dormir. A nuestra manera, también lo fuimos, ya que a las 4am, nos levantamos cuan resortes para la partida. Cada uno en su lugar indicado.
Estamos pasando por sitios maravillosos, “relindos” (término dedicado a Ofra y Roberto).
Hay tres nacionalidades dentro de este barco, lo cual, en algunos momentos, resulta divertido. Cada uno se expresa con palabras típicas, de uso corriente en su país. Ésto, a veces, provoca confusiones cómicas.
Algunos días debo escuchar a Roberto y/o Marcelino, intentando hablar con acento argentino. ¿La verdad? Desastre los dos. Aunque, Roberto, al tener amigos argentinos y uruguayos, me ha asombrado lo que sabe de mi país, y del vecino. Es halagador, que alguien, fuera de sudamérica, sepa cosas nuestras. No es común. Que no se quede en lo típico: Maradona, Messi.
Bueno, parece que el entorno me inspiró. Aquí los dejo. No entro en detalles descriptivos del lugar donde estamos, porque, como lo han notado ya, es tarea del capitán. Que por cierto, lo hace muy bien.
Como siempre: besos a mis amigas/os. Saludos a los que lean este blog.
Pasamos por la “Sciara del fuoco” donde permanentemente caen trozos de lava por su ladera yendo al mar, allí hay numerosas piedras flotando, si son de pómez. Ofra dice que son “ROLING STONES” pone alguna canción de este grupo musical.
Fondeamos en San Bartolomeo, ponemos el dingui al agua y nos vamos a dar un paseo por la ciudad, las casas blancas y cúbicas, son de clara influencia árabe. Nos tomamos una cerveza con vistas.
Hay poca tierra cultivable, lo que se hace a base de terrazas, en las que plantan viñas, de las que se saca el vino “malvasía”. Nos quedamos extasiados de su belleza elemental, alguno se quedaría aquí, me recuerdan a Monti empadronándose el cuanto lugar hermoso se encuentra. Volvemos al barco “keep on moving” disfrutamos del marmitako de Roberto en marcha, admiramos de nuevo distintas perspectivas de ese cono perfecto. Pasamos por Panarea sin pararnos y arribamos a Lípari.
Quiero tener un recuerdo para Horacio Vilches, que me insistió para que llevara un filtro polarizado y la verdad es que sin él no hubiera podido hacer alguna de estas fotos. Gracias.
Amarramos en la marina Lunga de Lípari, que en realidad solo consiste en unos pantalanes flotantes, que tienen agua y luz. Parece que el tiempo va a cambiar, hay algunas nubes e incluso sale el arco iris.
Damos un manguerazo al barco y a nosotros mismos, lavamos ropa y nos vamos a la ciudad, que como es sábado está bastante animada.
Cenamos en una pizzería frente al mar, paseamos por su calle principal llena de terrazas y luego invito a tomar una copa en un lugar muy animado. Proseguimos hasta el puerto de marina Corta, de allí volvemos al barco, el día ha sido largo.
Deben su nombre a la creencia antigua que en ellas habitaba Eolo. Son siete islas volcánicas mas algunos islotes, a cual mas bella. Surgen del fondo vertiginosamente, así hay pocos sitios donde fondear debido a la inmensa profundidad que existe al separarte muy poco de la costa. El mar es de un azul profundo. Sin embargo tanta belleza implica sus peligros
La zona entre Ústica y la costa siciliana se conoce como el “triángulo eólico” ya que el tiempo puede cambiar con asombrosa rapidez y sin predicción alguna. Estaré ojo avizor, atento a los signos que puedan delatar un cambio.
Estuvieron habitadas desde la antigüedad, fueron refugio de piratas, e incluso Ulises en su periplo pasó por aquí.
La tierra es fértil, se produce un vino llamado malvasía y las alcaparras surgen por doquier, realmente es el capullo de la flor antes de abrirse, se conservan en sal.
Hoy la mayor fuente de riqueza de sus 11.000 habitantes es el turismo, que llega en aliscafos y se desparrama en infinidad de hotelitos sin dar sensación de agobio.
La primera que nos encontremos será Alicudi, cuya altura máxima es de 666 m. (el número de la bestia) aunque probablemente pasemos de largo.
Sale un sol por encima de un mar aceitoso, del cual surgen los conos volcánicos que constituyen las islas cuya silueta se desdibuja en la bruma.
La ventaja de viajar de noche es que durante el día puedes ver los sitios por los que navegas, pararte, incluso fondear en los lugares que nos interese. Hoy será un día caluroso, habrá que bañarse, pero con cuidado, Roberto ya lleva las marcas de picaduras de medusas y a Ofra también le han picado.
Desde hoy la mojama colgará para secarse al aire durante diez días hasta que alcance el punto de secado para luego envasarla al vacío y conservarse durante mucho tiempo. Esta técnica que ya utilizaban los fenicios, permitió sus largas expediciones navales y consecuentemente su expansión por todo el Mediterráneo e incluso llegar hasta las islas Británicas, siempre en busca de objetos con los que comerciar.
He empezado un libro de Amin Maalouf llamado LAS ESCALAS DE LEVANTE, muy adecuado para nuestro viaje.
Pasamos Alicudi por el norte, admirando sus ríos de lava que se precipitan hacia el mar, los cambios de luz según vamos avanzando.
El siguiente destino es Filicudi, con el islote de la CANNA que tiene mas de 70 metros de altura, se yergue altivo sobre el mar; nos permite pasar entre él y la isla admirando su esbeltez y algo impresionados.
Allí decidimos fondear y bucear hasta que nos cansemos, eso si, vigilando bien a las medusas.
Después de comer bordeamos la isla, encontrándonos con el puertecito de PECORINI A MARE, bordeamos el cabo Graziano para dirigirnos al puerto de la isla.
A las 15 horas quedamos fondeados perfectamente con mas de 40 metros de cadena y el rezón, en un sitio de aguas transparentes.
No tenemos más que calentar el guiso previamente cocinado, la tarde discurre vagueando, menos Roberto que prepara un marmitaco para cenar.
Por la tarde Roberto decide afeitarse, pero las chicas se ofrecen para hacerlo, él, que es un caballero no sabe negarse, así que se puso en sus manos, el resultado… bueno juzguen ustedes mismos. Yo por mi parte corrí a raparme la barba por mi mismo al acordarme de es refrán que dice: “Cuando las barbas de tu vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar.
La verdad es que nos fuimos a dormir sin cenar, el marmitako queda para mañana.
FLAVIA.-Mentira, el capitán huyó, pero no a afeitarse. Tuvo miedo de nuestras manos.
A las 6 estamos amarrados en el muelle de Cala Santa María, tenemos hasta las 11 de mañana, que vendrá el ferry.
ÚSTICA.- Es una pequeña isla volcánica con costas muy recortadas; es una reserva marina desde hace 30 años. Su población de 1.500 personas se congregan en el puerto formando un anfiteatro en la bahía. Se han encontrado restos de la edad del bronce. Los griegos la llamaron “Osteodes” “isla de los huesos) ya que aquí fueron confinados 6.000 soldados cartagineses que se amotinaron, sin alimentos perecieron de hambre y sed.
NOTA.- Debéis disculparnos si no subimos al blog las crónicas según se van produciendo, no siempre es fácil encontrar un sitio donde poder hacerlo. Del mismo modo, los comentarios tampoco podemos contestarlos; sin embargo nos hace mucha ilusión recibirlos y algún día serán respondidos.
Hoy hace un mes que salí de casa, un mes viviendo en el barco.
Noche muy húmeda, el viento casi ha desaparecido, el mar vuelve a ser un plato de natillas.
Todos hemos podido dormir a gusto, el barco no se movía.
Por nuestro estribor ya se ve a lo lejos la costa siciliana.
A las 7,30 un carrete se desenrrolla ¡qué alegría! Por la fuerza debe ser de tamaño aceptable. Quitamos motor, Roberto coge el fusil y con el pez a la vista es atravesado por la varilla y subido a bordo, es una hembra con huevas de unos 10 Kg. La vamos a destazar y preparar dos lomos para mojama, así al menos tendremos una para cada uno y otra para Juanjo, algo es algo.
Nos dedicamos a preparar su carne para mojama, tar tar, marmitako, y conserva en aceite, todo se aprovecha. Hace un día precioso, por tanto no hay dificultades para hacerlo. Llegaremos a puerto con los deberes hechos.
14 horas, vemos la isla en el horizonte, ¡parece tan pequeña!, es que en realidad es pequeña, aislada por mas de 64 millas de la isla Alicudi del archipiélago de las Eolias, a las que luego iremos.
He terminado las casi 800 páginas de la novela EL SANADOR DE CABALLOS que me regaló Juanjo, de verdad que es una vida de empeño contra la adversidad, que termina teniendo su recompensa.
Seguimos igual, peleando de ceñida rabiosa contra el viento y tragándonos las olitas, que si bien no son muy grandes, sí son bastante molestas y, no dan reposo. En 18 horas hemos hecho 64 millas, es decir una media de 3,5 nudos, menos mal que ahora vamos mejor.
Si todo sigue igual calculo que llegaremos mañana por la tarde, aunque al ser un puerto tan pequeño, no sé qué posibilidades habrá.
El viento va rolando y nos permite seguir un rumbo razonable hacia nuestro destino, la velocidad se mantiene en 4,5 nudos a punta de gas de motor.
Ya se han solucionado todos los problemillas de ayer, todas las velas portan perfectamente.
Podemos incluso quitar el motor un rato para darle un merecido descanso, claro que solo nos dura un momento. Pero a cambio podemos sacar la génova, quitar la trinqueta y la mayor sin rizos. Las cañas de pescar salen a “trabajar”, por supuesto sin resultado alguno.
El mar se calma y nos permite prepararnos una cena en condiciones.
FLAVIA
Estamos bien, Roberto, Marcelino y yo. Ofra, por momentos bien, pero por otros, que son los más, remal. No sé, si le queda alguna tripa a la pobre por arrojar.
Por mi parte, los tengo asombrados a los españoles. No pueden creer que no me haya descompuesto. Es más, ayer, nadie podía bajar, así que lo hice yo. Les preparé unos bocadillos. Si bajaban tenían temor de marearse. Menudo capitán, y primer oficial.
Los dejo. Con Roberto, alias jamón-bombón, competimos quién de los dos se broncea más. Así que me voy a la cubierta. Besos a mis amigas/os. Saludos a los que lean la página. Hasta pronto.